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Rolf Lachmann, Ethik und Identität. Der ethische Ansatz in der Prozessphilosophie A.N. Whiteheads und seine Bedeutung für die gegenwärtige Ethik (Ética e identidad. El planteo ético en la filosofía del proceso de A.N.W y su significación en la ética contemporánea). Verlag Karl Alber, Freiburg/München, 1994, 393 p.

El A., nacido en 1959, trabaja en el Instituto de Filosofía de la Universidad Humboldt de Berlin, siendo sus campos de estudio preferidos la ética, ética aplicada, antropología filosófica y epistemología de las ciencias de la cultura; ha prestado especial atención a dos autores - Susanne K. Langer y Alfred Whitehead - del que ha resultado precisamente esta monografía. El libro de L. es su tesis doctoral, ampliada, que fuera dirigida por Oswald Schwemmer y presentada en 1990 en la Universidad de Düsseldorf.

Sólo a título informativo, consignamos que la Editorial Alber cuenta ya en su fondo con otras cuatro publicaciones sobre Whitehead, que pueden ser muy útiles para quienes se interesan por su pensamiento: Ernest Wolf-Gazo (edit.), W. Einführung in seine Kosmologie, 1980 (según se señala, el libro es la introducción más amplia en la filosofía de W. en alemán); Reto Luzius Fetz, W.: Prozessdenken und Substanzmetaphysik, 1981 (sobre la base de una exposición sistemática y una interpretación histórica de la filosofía del proceso, el A. muestra que la destrucción operada por W. del paradigma cartesiano de la sustancia le permitió recuperar el concepto de sustancia y esencia de la filosofía natural y la metafísica de Aristóteles, tapado por una larga tradición que le hizo perder su carácter original - dinámico, energético, evolutivo); Harald Holz y E.Wolf-Gazo (edit.), W. und der Prozessbegriff/ W. and the Idea of Process, 1984 (contiene los trabajos presentados al Primer Simposio Internacional sobre W./1981) y Friedrich Rapp y Reiner Wiehl (edit.), W's. Metaphysik der Kreativität, 1986 (contiene los trabajos presentados al Simposio Internacional sobre W. de Bad Homburg/1983).

Lo que distingue la monografía que ahora reseñamos de la mencionada literatura es que, como el propio L. lo señala, por primera vez se ha intentado ver la repercusión del pensamiento de W. en los planteos "éticos" contemporáneos, que sufren un giro peculiar - "hermenéutico" y "procesual" (llamo así a lo que tiene que ver con la idea de "proceso", en el sentido de W.); no tanto por lo que se refiere a la hermenéuica, pero sí en cuanto al pensamiento procesual pasa W. por ser uno de los precursores y principales representantes (L. anota que el giro procesual ha sido decisivo también para el planteo de la "teoría general de sistema" de Bertalanffy). Pero, el acudir a W., tratándose de la ética, puede extrañar, "toda vez que W. en pocos y reducidos pasajes de sus escritos se ocupa del tema ético - no cuenta con ningún libro dedicado a la filosofía moral". La recepción de W. se enmarca en un renovado interés por la filosofía "natural", que fue siempre su fuerte. Más extraño aún, sigue L., parece ser que un estudioso (L.) haya contravenido un consenso en el campo de la ética, generalizado y aparentemente indiscutible, a saber, que "recurrir a la metafísica para fundamentar lo ético no sólo no es viable, sino es algo condenado de antemano al fracaso o, en todo caso, es un proyecto histórico superado". El A. ha tomado cuenta de esta conocida objeción; sin embargo, esto lo ha incitado a comenzar su libro con la discusión, precisamente, de la concepción metafísica de W. "La metafísica de W....tiene implicancias directas para la ética; una de sus preocupaciones filosóficas centrales fue la constatación de que en la filosofía natural de la época moderna estaban totalmente excluídas cuestiones muy importantes: la problemática de los valores, intuiciones estéticas, éticas y religiosas; todo lo cual procuró él rescatar y radicar en su filosofía natural organísmica" (33).

Por lo dicho se comprende que el A. no podía darle a su monografía una estructura meramente lineal, o sea, exponer el pensamiento ético de W. (cosa que no existe como tal); si bien el trabajo está dedicado a W., el centro de las preocupaciones de L. está en la discusión del estado del pensamiento ético contemporáneo, según el giro que ha tomado en las tendencias más recientes. Él ha acudido a W. para ver cuál puede ser su contribución en el plan de iluminar los esfuerzos emprendidos por esas tendencias. Señala que la discusión ética contemporánea constituye uno de los discursos más interesantes y de más rico contenido de la filosofía actual. Para Alemania, una fecha -comienzo de los 70, y un documento - los tomos editados por M. Riedel sobre "Rehabilitierung der praktischen Philosophie", pueden ser citados como indicadores del rumbo por el que se quería avanzar en la filosofía moral. Otro dato es el distanciamiento creciente de los planteos limitados de la ética analítica, que coincide con el corte que produjo en el debate ético anglosajón la "Teoría de la Justicia" de John Rawls. Desde entonces es la ética objeto de detenida atención. El desarrollo de nuevas tecnologías, que afectan directamente la vida humana, condujo a la creación de nuevas disciplinas de la ética aplicada (bioética, ética ecológica y ética de la responsabilidad). Los debates actuales se caracterizan por tres rasgos: la gran pluralidad de los contenidos y 37 puntos de vista, la falta de unidad de los planteos y su inconmensurabilidad. Esta situación, aparentemente caótica, ha sido valorada de diferente forma - negativa y positivamente. Como representante de la primera cita L. a Alsdair MacIntyre (After Virtue), que habla de una confusión lingüística y conceptual en la ética actual y se lamenta de que los discursos éticos algunas vez se inician, pero no conocen fin. Por su parte, Martha Nussbaum (Perceptive Equilibrium) aprecia ese desorden como signo de una efervescencia del pensamiento, donde se enfrentan muy diferentes posiciones y se investigan nuevos temas. Sea que se siga una u otra valoración, "hay algo común en ambas: todos constatan la no-homogeneidad y la falta de unidad de la ética actual."

Para el A. intentar estructurar el debate desde una determinada perspectiva parece poco exitoso, porque se corre el riesgo de practicar una selección, que deja fuera otros planteos o, también, tratar generalidades, sin llegar a ninguna elaboración en profundidad de determinados temas. El A. ha elegido una particular perspectiva, pero esta apunta a desprender de la compleja trama del lenguaje ético contemporáneo dos conceptos, de "autocomprensión" y de "identidad" que, según él, se han colocado en el centro del debate y a los que han prestado especial atención, respectivamente, dos figuras dirigentes del pensamiento ético reciente: Ernst Tugendhat ("Drei Vorlesungen über Probleme der Ethik", 1984) y John Rawls ("A Theory of Justice, 1971). El A. demuestra que entre la idea de "autocomprensión" (Selbstverständnis) de T. y la de "equilibrio reflexivo" (reflective equilibrium) de R. "hay una coincidencia y complementariedad a la hora de tematizar la "identidad" personal (de aquí, el título de la monografía), en tanto concepto central de la fundamentación moral. En los desarrollos de T. y R. descubre L. teoremas hermenéuticos y de la filosofía del proceso, lo que lo ha llevado a investigar "la conexión sistemática de esos conceptos fundamentales dentro de la filosofía de Whitehead."

Desde estos supuestos resultó una original articulación del trabajo. En la I Parte, titulada "Comprensión e Identidad", se describen las concepciones de Tugendhat y Rawls. La II Parte, a la que se dedica el mayor espacio, aborda el planteo hermeneútico-procesual de A.N.W. y sus consecuencias para la ética. Los primeros apartados de esta parte están dedicados a la exposición de la metafísica de W.: concepto y método de la metafísica; entidad actual, el primado de las relaciones, estructura de la entidad actual, las super actualidades. Luego: existencia plenamente significativa, la valiosidad interna del ser, intensificación de la experiencia del valor, individuación e integración. Interpretación, fase de comienzo de la concrecencia como interpretación, referencia simbólica, intuición, proposiciones: interpretación mediante la imaginación. Las partes siguientes de esta sección abordan los puntos de mayor interés en esta monografía, los referentes a la estética, la religión y la moral: concepto de moral, el alcance de los juicios éticos, interdependencia de acción y carácter, función de la razón. Luego: identidad personal, el cultivo de las emociones, la conquista de la identidad. Teoría de la moral, contrucción de la ética, el progreso de la comprensión y, por último, la fundamentación de la ética en la metafísica. En la III Parte se proyectan todos estos análisis del planteo hermenéutico-procesual a la ética contemporánea, discutiendo los siguientes puntos: ética en tanto explicación de nuestra autocomprensión (aquí se enjuicia la concepción de Tugendhat, que en la exposición introductoria había sido sólo presentada); la fundamentabilidad de las verdades superiores, el primado del juicio moral. Equilibrios reflexivos próximos y de posterior nivel, la significatividad de nuestras acciones (todo esto es en relación a la concepción de Rawls). La reflexividad de la autocomprensión (aquí se juntan las concepciones de T. y R.). La individualidad de la reflexión moral. La vuelta a la metafísica. Es importante destacar que el A. discute en esta parte con otros muchos autores éticos, además de T. y R., como Pfafferot, MacIntyre, Jonas, Wellmer, etc. La IV Parte, de cierre, junta los dos términos del título "Etica" e "Identidad".

Hemos leído con gran satisfacción este libro, que contiene penetrantes análisis. Es una contribución realmente iluminadora de un campo de estudios tan complejo y atrayente, y que resultará de provecho para todos los que se interesan hoy por las cuestiones morales.*

N.A.E.